
El 5 de junio de 2025, en Uruguay, miembros de la misión local participaron activamente en el servicio regional del miércoles, organizado por el equipo en Argentina. El mensaje de la noche se centró en la vida y la fe de Abraham, un hombre que confió en las promesas de Dios incluso cuando parecían humanamente imposibles. Fue un recordatorio de que el Reino de los Cielos se extiende no a través de la fuerza humana, sino a través de la fe y la perseverancia.
La enseñanza destacó cómo Dios le prometió a Abraham una tierra y un futuro heredero, y aunque el cumplimiento tardó, Abraham nunca perdió la esperanza. Asimismo, el mensaje animó a todos los participantes a mantener la fe en las promesas de Dios, sabiendo que Él nunca se demora; actúa en su tiempo perfecto. La fe, como se enfatiza en el mensaje, es el ingrediente clave para ver la gloria de Dios. Sin ella, incluso Jesús se vio limitado al obrar milagros entre quienes dudaban de Él; pero con fe, incluso personas de fuera, como la mujer sirofenicia, vieron grandes avances.
Durante el servicio, el líder Franco, de Uruguay, compartió una reflexión personal que profundizó el mensaje:
«El mensaje de hoy me recordó la razón por la que extendemos el Reino de los Cielos. Quiero construir una familia espiritual con la que pueda alcanzar a Dios y alegrarlo. No quiero arrepentirme al encontrarme con Cristo; quiero ser alguien que realmente dio lo mejor de sí para construir su Reino. Quiero consolar, aunque sea un poco, el corazón de Cristo por las personas que se pierden y por quienes sufre. Al hablar el mensaje sobre Abraham, recordé la promesa de ser un Antepasado de la Fe: alguien que cría una generación de jóvenes apasionados por Cristo y por su Reino. Me habla de eso: de ser alguien que pueda evangelizar a otros que luego expandirán su Reino».
Esta participación reafirmó la unidad entre las naciones y la misión compartida de criar una generación que camine por la fe. También renovó el compromiso del equipo uruguayo de seguir los pasos de Abraham: creyendo, esperando y construyendo. La semilla sembrada esta noche sin duda dará fruto, pues Dios continúa llamando a las personas a convertirse en precursores de la fe en sus propias naciones.
«Sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a él crea que él existe y que recompensa a quienes lo buscan con sinceridad.» – Hebreos 11:6