
4 de julio de 2025 – Hoy, Uruguay participó en línea en el Servicio Nacional de Argentina, donde la pastora Joanna presentó un mensaje conmovedor y conmovedor basado en Lucas 17:7-10 sobre «el deber del siervo». A diferencia de otros pasajes donde Jesús habla de hijos o amigos, esta parábola lleva a los creyentes a reflexionar sobre su posición como siervos, no por presión externa, sino desde un corazón que comprende con humildad la gracia recibida. El mensaje contrastó la arrogancia humana —el deseo de ser como Dios— con la actitud de Jesús, quien, siendo Dios, se humilló, tomó forma de siervo y dio su vida por amor a los pecadores.
Durante el sermón, se enfatizó cómo muchos creyentes luchan con el deseo de evitar servir, de ser servidos o de sentirse con derecho a más. Sin embargo, Jesús nos llama a una vida de entrega desinteresada, donde las emociones no dominen y donde el corazón permanezca centrado en la gratitud y la obediencia. Hubo un claro llamado a la madurez espiritual, dejando atrás una fe superficial, como una fruta verde o un pescado crudo, y permitiendo que el Espíritu Santo y la Palabra de Dios «cocinen» nuestros corazones para que lleven el verdadero sabor del Reino. La verdadera madurez se ve en servir, obedecer y dar gracias, sin necesidad de reconocimiento.
El líder Franco, de Uruguay, compartió una profunda reflexión después de recibir este mensaje. Dijo que el sermón le ayudó a visualizar el Reino de los Cielos como un lugar donde las personas se sirven con alegría sin esperar nada a cambio, sabiendo que ya lo han recibido todo de Dios. Reconoció que a veces su corazón se centra en lo que le falta o en lo que otros no le dan, olvidando la abundancia de gracia, amor y fuerza que ya tiene en Cristo. «Cuando espero de los demás», dijo, «los convierto en ídolos. Pero cuando sirvo con lo que ya he recibido en Cristo, entonces soy libre y capaz de amar bien». También enfatizó que su fuerza para la misión no debe provenir de las circunstancias, sino del amor eterno de Dios, quien lo perdonó, lo eligió y le dio el honor de colaborar con Él, aun siendo pecador.
Franco concluyó diciendo que desea vivir como un «siervo inútil» que aún se siente agradecido, sabiendo que todo lo que hace solo es posible gracias a la ayuda de Dios, y que incluso si él no estuviera allí, el Reino de Dios seguiría avanzando. «¡Qué misericordioso es Dios al permitirme ser parte de esto!», dijo. Esta reflexión personal no solo conmueve a quienes la escuchan, sino que también renueva el compromiso misionero de Uruguay: seguir sirviendo, no por deber ni reconocimiento, sino por amor a Cristo y con la esperanza de ver a Uruguay transformado a través de la visión del Reino de Dios.
«Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les ordenó, digan: ‘Somos siervos inútiles; solo hemos hecho lo que era nuestro deber’.»
- Lucas 17:10