El cierre de las universidades no detiene el avance del Evangelio ni el llamado a transformar Uruguay con la visión del Reino de Dios

4 de julio de 2025 – Hoy, aunque las universidades de Montevideo permanecen cerradas por las vacaciones de invierno, la misión de llevar el Evangelio a la juventud uruguaya continúa con fuerza. El líder Franco se presentó frente a la Universidad de la República, en la calle 18 de Julio, una avenida clave del centro de la ciudad. Mientras las puertas del campus permanecían cerradas, se extendieron invitaciones personales a los jóvenes que pasaban, incluyendo oraciones, mensajes de esperanza y, sobre todo, la invitación principal: comenzar un estudio bíblico de Romanos, capítulos 1 al 8.

Además de la difusión presencial, la evangelización se expandió a través de plataformas digitales. Se compartieron mensajes e historias a través de Instagram, y se retomó una estrategia que antes era fructífera: contactar a la juventud uruguaya por WhatsApp, especialmente en grupos donde ya se había sembrado la semilla del Evangelio. Este método busca no solo alcanzar, sino también formar, ayudando a los jóvenes a conocer profundamente a Dios, a ser transformados por su amor y su Palabra, y a convertirse en portadores de una cosmovisión cristiana y la visión del Reino en todo Uruguay.

Este esfuerzo evangelístico continuará diariamente durante las vacaciones universitarias. El objetivo es aprovechar todos los medios disponibles, tanto físicos como digitales, para que el mensaje de Cristo siga fluyendo. Se espera que estos esfuerzos atraigan no solo nuevos creyentes, sino también nuevos obreros que deseen servir a Dios y unirse a la misión de expandir su Reino entre la juventud uruguaya.

Incluso en tiempos de puertas cerradas, Dios abre nuevos caminos. Ver a los jóvenes recibir la invitación para comenzar el estudio de Romanos 1-8 es un recordatorio de que el Evangelio aún transforma vidas. Uruguay necesita esperanza, y la esperanza llega cuando Cristo reina en los corazones.

«Predica la palabra; insiste a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende y exhorta con toda paciencia y doctrina.» – 2 Timoteo 4:2