
7 de julio de 2025 – Montevideo, Uruguay. Comienza una nueva semana llena de propósito y visión para la misión. En este segundo tramo de julio, se han establecido metas específicas que reflejan tanto el profundo deseo de ver a más personas alcanzadas por el Evangelio como la apremiante necesidad de avanzar en las áreas educativa y económica.
La prioridad esta semana es el trabajo espiritual: establecer nuevos estudios bíblicos, fortalecer los que ya están en marcha e incrementar la evangelización con intencionalidad y perseverancia. A pesar de las restricciones universitarias, se espera establecer un horario fijo en la Facultad de Derecho para compartir la Palabra de Dios.
Metas de la Misión:
- Compartir estudio bíblico con Joaquín, el nuevo estudiante universitario de la Facultad de Derecho, dos veces esta semana.
- Conseguir 3 estudiantes regulares para estudios bíblicos continuos.
- Conseguir 40 nuevos contactos a lo largo de la semana.
- Invitar al menos a 600 personas a estudios bíblicos durante la semana. 5. Realizar una sesión de estudio bíblico en la Facultad de Derecho (Udelar), estableciendo un horario para invitar a más estudiantes, incluso con las limitaciones actuales.
Objetivos Administrativos:
- Escribir al menos 7 artículos con contenido enfocado en la edificación, la misión o la promoción del proyecto.
Objetivos Financieros:
- Subir manualmente 150 productos y 1500 palabras clave al proyecto de comercio electrónico para impulsar el desarrollo económico de la misión.
Cada objetivo es una expresión concreta de fe, obediencia y planificación estratégica. El liderazgo de la misión confía en que, mediante la perseverancia en el trabajo espiritual y la administración responsable, Dios abrirá puertas, conmoverá corazones y producirá fruto duradero. Esta combinación de esfuerzo misional, producción educativa y sostenibilidad financiera refleja un modelo del Reino que avanza sin retroceso, incluso en semanas difíciles como esta.
La esperanza se mantiene firme: con cada contacto, cada palabra compartida y cada recurso generado, se construye algo eterno. La visión es clara: sembrar fielmente, regar con constancia y confiar en que Dios traerá el crecimiento.
Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. – 1 Corintios 3:7